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Resistencia

   Siento mucho, mucho en verdad no poder actualizar mi blog con más regularidad (creo que sólo hago una entrada por mes). En realidad he estado ocupada, entre la tesis de la maestría y el trabajo, apenas me queda tiempo de respirar, de leer y mucho menos para escribir. Tengo una lista interminable de libros por leer (los cuales solían estar en la mesita junto a mi cama y como eran varios los cambié a una repisa para libros), cada vez que los veo me decepciono de mí misma. ¿Cómo es que no los he terminado ya?     Mientras tanto, publicaré algunos drafts que andan circulando por aquí, para por lo menos no sentirme tan frustrada. 

El lugar donde brillé.

     La felicidad es algo que aparece cuando no lo buscas. Ayer observaba mis plantas y hay una que me gusta mucho, es un tulipán amarillo. Y sí, lo quiero. Ha sobrevivido plagas y es muy joven aún. Alguna vez sus pequeñas hojas estuvieron caídas por causa de una plaga, ahora se yergue bajo el sol y espero sus próximas flores: grandes flores amarillas.       Así como mi tulipán he pasado por momentos tristes, difíciles, agridulces, como todos y siempre ha habido personas que me quieren al rededor. He tenido una vida, digamos feliz. Pero hoy, me doy cuenta que no sólo sentirse bien es suficiente para ser feliz. Y yo me siento bien y transpiro mi tranquilidad, mi felicidad. Alguien hace no mucho me dijo "te veo contenta, pero no sólo eso; ahora contagias entusiasmo". Me siento como mi tulipán, que a pesar de las adversidades, seguiré floreando. Ahora estoy en mi lugar feliz, el lugar donde brillé. 

Tú tienes lo que busco.

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,  tú lo tienes.  El puño de mi corazón está golpeando, llamando.  Te agradezco a los cuentos,  doy gracias a tu madre y a tu padre,  y a la muerte que no te ha visto.  Te agradezco al aire.  Eres esbelta como el trigo,  frágil como la línea de tu cuerpo.  Nunca he amado a una mujer delgada  pero tú has enamorado mis manos,  ataste mi deseo,  cogiste mis ojos como dos peces.  Por eso estoy a tu puerta, esperando.

Olvido

   Ser o estar cerca de alguien  tiene que ver con el presente, con el aquí y ahora; también si las personas nos siguen recordando cuando no estamos a su lado. Hoy, por ejemplo he caído en cuenta que aquellas personas que una vez amé se han convertido en completamente extraños para mí. Me gustaría pensar que a quienes ayudé en algún punto me siguen recordando, pero ¿y si no?    Ya no soy capaz de recordar olores, ni sensaciones, ni nada. Eso me pone un poco triste, ¿cómo pasa esto con las personas? ¿Por qué dejamos a nuestra mente a que las olvide? Supongo que algunas para evitar dolor, pero ¿todas?         Sería maravilloso poder recordar siempre a quienes nos llenaron de amor, entre abrazos, canciones y besos. Al menos, me gustaría poder hacerlo. 
    La última semana la vida me jugó muy extraño, muy, muy extraño. No me lo esperaba la verdad, pero estoy agradecida y feliz.     Me encuentro muy en paz, todos mis problemas se resolverán, estoy acompañada y se siente genial. Mi vida avanza, he llegado al puerto al que quería llegar; no sé si es definitivo o no, pero es el puerto que yo necesitaba hoy.     Así que he anclado en aguas tranquilas llenas de cariño, ternura, emoción y mariposas. (Noviembre 2011).

Recuerdos

    Buscando algo entre los montones de libros que hace las veces de "biblioteca personal" me encontré a mí misma, hace diez años. Se siente extraño leerse a uno mismo y no reconocer o más bien, recordar los sentimientos que pasaban por la mente en esos tiempos. Les dejo un fragmento:  " Aún no te conozco. Ni siquiera te he visto, aunque pensándolo bien, quizá ya lo haya hecho. (...) Te espero con ansias. Te sueño. Y sin conocerte, te amo. Por todo lo que significarás en mi vida, por todo el apoyo que me darás un día. (...) Te amo sin que mis manos hayan acariciado nunca tus mejillas. Te esperaré hasta el maravilloso día que llegues, no importa cuando sea; sólo se que ese día, llegará."      No recuerdo ni qué sentía cuando lo escribí, ni si lo había soñado, lo que siento ahora cuando lo leí es que debí estar muy decepcionada del amor de entonces, supongo. Y escribía horrible. 

XVI

Amo el trozo de tierra que tú eres, porque de las praderas planetarias otra estrella no tengo. Tú repites la multiplicación del universo. Tus anchos ojos son la luz que tengo de las constelaciones derrotadas, tu piel palpita como los caminos que recorre en la lluvia el meteoro. De tanta luna fueron para mí tus caderas, de todo el sol tu boca profunda y su delicia, de tanta luz ardiente como miel en la sombra tu corazón quemado por largos rayos rojos, y así recorro el fuego de tu forma besándote, pequeña y planetaria, paloma y geografía.